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Comunicacion por RF-ID su significado y su utilidad.

Comunicacion por RF-ID su significado y su utilidad.

INTRODUCCIÓN

La identificación por radio frecuencia (RFID por sus siglas en inglés) es una de las tecnologías nuevas más prometedoras que se han orientado al sector del almacenamiento y distribución en muchos años.

Aunque la tecnología de la identificación por radio frecuencia ofrece diferentes beneficios y ventajas en comparación con la tecnología de identificación actualmente realizada mediante códigos de barras, el costo de la tecnología de RFID y los numerosos obstáculos tecnológicos que enfrenta han evitado que se generalice su uso para las operaciones del centro de almacenamiento y distribución.

En el futuro cercano, mientras la tecnología de RFID se esfuerza para superar estas limitaciones y lograr una implementación más amplia, se utilizarán en general sistemas híbridos de código de barras y RFID.

Las implementaciones progresivas del sistema RFID proporcionarán éxitos iniciales y mejorarán la curva de aprendizaje para los proyectos a gran escala.

Estos sistemas de identificación por radio frecuencia trata de reducir costos, minimizar tiempos de espera, agilizar procesos y mayor control de una organización o para la seguridad de una persona en específico.    

 

¿QUE ES RFID?

RFID es el acrónimo de Radio Frequency  Identification por sus siglas en inglés, o Identificación por Radio Frecuencia. Pertenece a una amplia gama de tecnologías para adquisición de datos e identificación automática (AIDC) en la que también se incluyen los códigos de barras, la lectura de caracteres ópticos y los sistemas infrarrojos de identificación. [2]

Se trata de una tecnología basada en la utilización de un pequeño chip adherido a un producto, y a través del cual es posible mantener un rastreo de su localización. La distancia de rastreo varía mucho, dependiendo del tamaño, tipo y antena del chip, pero podría ser desde 2cm. a 13 metros en los sencillos, hasta incluso varios kilómetros en los más complejos.

Son realmente pequeños y tal y como van los avances, en poco tiempo podrían ser considerados virtualmente invisibles. [1]

Funcionamiento básico.

Para que la tecnología RFID funcione, son necesarios tres elementos básicos: una etiqueta electrónica o tag, un lector de tags y una base de datos. Las etiquetas electrónicas llevan un microchip incorporado que almacena el código único identificativo del producto al que están adheridas. El lector envía una serie de ondas de radiofrecuencia al tag, que éste capta a través de una pequeña antena. Estas ondas activan el microchip, que, mediante la microantena y la radiofrecuencia, transmite al lector cual es el código único del artículo. En definitiva, un equipo lector envía una señal de interrogación a un conjunto de productos y estos responden enviando cada uno su número único de identificación. Por este motivo, se dice que la tecnología RFID es una tecnología de auto-identificación.

Una vez el lector ha recibido el código único del producto, lo transmite a una base de datos, donde se han almacenado previamente las características del artículo en cuestión: fecha de caducidad, material, peso, dimensiones, localización, etc., dependiendo también a que se aplique esta tecnología. De este modo se hace posible consultar la identidad de algo o alguien en cualquier momento, ya sea el caso de una aplicación a un producto o a una persona. La siguiente imagen muestra gráficamente lo que hace este sistema RFID. 

 

Ventajas de este sistema.

La tecnología RFID supera muchas de las limitaciones del código de barras. A continuación se mencionan las ventajas de las etiquetas electrónicas:

  • A diferencia del código de barras, las etiquetas electrónicas no necesitan contacto visual con el módulo lector para que éste pueda leerlas. La lectura se puede hacer a una distancia de hasta 10 metros.
  • Mientras el código de barras identifica un tipo de producto, las etiquetas electrónicas identifican cada producto individual.
  • La tecnología RFID permite leer múltiples etiquetas electrónicas simultáneamente. Los códigos de barras, por lo contrario, tienen que ser leídos secuencialmente.
  • Las etiquetas electrónicas pueden almacenar mucha más información sobre un producto que el código de barras, que solo puede contener un código y, en algunos casos, un precio o cantidad.
  • Mientras que sobre el código de barras se puede escribir solo una vez, sobre las etiquetas electrónicas se puede escribir todas las veces que haga falta.
  • La tecnología RFID evita falsificaciones. Con una simple fotocopia se puede reproducir un código de barras. Las etiquetas electrónicas, en cambio, no se pueden copiar. Un tag sobre un artículo de marca garantiza su autenticidad.
  • Un código de barras se estropea o se rompe fácilmente, mientras que una etiqueta electrónica es más resistente porque, normalmente, forma parte del producto o se coloca bajo una superficie protectora y soporta mejor la humedad y la temperatura. 

¿Dónde se aplica?

Son muchos los sectores industriales que pueden beneficiarse de las ventajas de la tecnología RFID. Algunas de sus aplicaciones son las siguientes:

  • Control de calidad, producción y distribución.
  • Localización y seguimiento de objetos.
  • Control de accesos.
  • Identificación de materiales.
  • Control de fechas de caducidad.
  • Detección de falsificaciones.
  • Almacenaje de datos.
  • Automatización de los procesos de fabricación.
  • Información al consumidor.
  • Reducción de tiempo y coste de fabricación.
  • Reducción de colas a la hora de pasar por caja.
  • Identificación y localización de animales perdidos.
  • Elaboración de censos de animales.
  • Identificación y control de equipajes en los aeropuertos.
  • Inventario automático.
  • Entre muchas otras aplicaciones más. [5]

El futuro de esta tecnología.

Si bien esta tecnología se ha diseñado principalmente para facilitar el trabajo de comercialización de productos de consumo, en diferentes áreas, se han encontrado usos a la posibilidad de seguir la vida de un chip durante un determinado periodo de tiempo. Por poner algunos ejemplos; en las entradas a espectáculos, para el control de acceso a las carreteras de peaje.

En los hospitales, un brazalete puesto a un paciente, le identifica y asocia en cualquier lugar y momento con la medicación y régimen alimenticio que deba seguir.

La comunidad europea piensa introducir esta técnica en la próxima generación de billetes para entre otras cosas de facilitar el recuento de billetes.

En bibliotecas y centros de documentación se pueden localizar los libros y documentos solicitados, etc.

Es importante mencionar que uno de los problemas más importantes para su implementación a corto plazo a nivel de unidad, además del costo por etiqueta frente al precio del actual código de barras, corresponde a ciertas limitaciones técnicas, tales como la dificultad de leer RFID a través de líquidos o metales; por otro lado también existen limitaciones de cantidad de información a almacenar (96 bits).

 

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